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El Niño, “una alerta climática urgente”: fuerte advertencia de la Organización Meteorológica Mundial

02/06/2026

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) elevó las alertas vinculadas con la posibilidad cada vez más cierta de que se presente un fenómeno El Niño a partir de la segunda mitad de este año, con una intensidad fuerte, lo que en Argentina conllevaría el riesgo fundamentalmente de inundaciones en las principales zonas agrícolas.

De acuerdo con la OMM, las aguas inusualmente cálidas del Océano Pacífico Tropical están favoreciendo la aparición de condiciones típicas de El Niño, que ya tiene cerca de un 90% de probabilidad de ocurrencia.

“Los datos científicos son rotundos e indican, con una certeza del 90 %, que El Niño llegará a nuestras puertas en los próximos meses. El mundo debe tratar este evento como lo que es: una alerta climática urgente”, enfatizó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en una declaración en video.

En tanto, Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM, agregó: “Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano”.

EL INFORME DE LA OMM SOBRE EL NIÑO

Puntualmente, la OMM lo que dio a conocer es una neva edición del boletín El Niño/La Niña Hoy, según el cual hay una probabilidad del 80 % de que se instaure un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026, mientras que la probabilidad de que esas condiciones se consoliden al menos hasta noviembre se cifra en porcentajes cercanos o superiores al 90 %.

En este marco, el reporte aclara que aún persiste cierta incertidumbre sobre el momento exacto en el que se producirá el apogeo del episodio y cuál será su intensidad máxima, pero insiste en que la mayoría de los modelos de pronóstico sugieren que será un evento por lo menos moderado, aunque posiblemente llegue a ser un episodio de fuerte intensidad.

Desde finales de abril hasta mediados de mayo, la superficie del mar de la zona centroriental del Pacífico ecuatorial —la región utilizada como referencia a efectos de monitoreo— ha presentado valores de temperatura cercanos a los umbrales que marcan la instauración de un episodio de El Niño, según datos recabados mediante diversas plataformas de observación empleadas por la OMM.

Unas condiciones inusualmente cálidas bajo la superficie del Pacífico tropical, con temperaturas que superan en más de 6 °C los valores medios, constituyen una importante fuente de calor que espolea el aumento gradual de las anomalías de temperatura en la superficie del mar.

Al mismo tiempo, el índice de oscilación austral (SOI), que cuantifica el componente atmosférico de El Niño, también muestra valores congruentes con el desarrollo de condiciones características de El Niño.

Vale destacar al respecto que este informe es la fuente de referencia mundial sobre este fenómeno, ya que surge fruto de la colaboración entre la OMM y el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI), de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), y está destinado a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima, como los de la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua.

En la publicación se presenta un pronóstico consensuado basado en resultados de modelos de Centros Mundiales de Producción de la OMM, opiniones de expertos de Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y datos de centros de predicción climática de todo el mundo.

DECLARACIONES OFICIALES SOBRE EL NIÑO

Para Guterres, lo que hay que tener en cuenta es que “las condiciones asociadas al episodio de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta”.

Por ende, “las consecuencias se dejarán sentir con una intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio, cruzando fronteras a una velocidad devastadora”, resaltó el representante de la ONU.

“La única respuesta eficaz es una acción climática a la altura de la crisis: debemos acabar con la adicción a los combustibles fósiles, acelerar la transición a las energías renovables, proteger a los más vulnerables e implementar sistemas de alerta temprana para todos”, completó.

Por su parte, Saulo recordó que el episodio más reciente de El Niño, ocurrido en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene constancia y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024.

“Durante los próximos meses, la comunidad de expertos la OMM monitoreará de cerca la situación para ayudar a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima a adoptar decisiones fundamentadas. Los pronósticos estacionales y las alertas tempranas son vitales para salvar vidas y mitigar los efectos en nuestras economías y comunidades”, coincidió.

EL MONITOREO, CLAVE PARA PREVENIR EL NIÑO

Desde la OMM recordaron, en tanto, que El Niño y La Niña son fases opuestas de un mismo fenómeno: El Niño/Oscilación del Sur (ENOS). Se trata de uno de los patrones climáticos de origen natural más potentes de la Tierra.

El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. Suele producirse con una periodicidad de entre dos y siete años, y su duración oscila entre nueve y doce meses.

Por lo general, comienza a formarse entre marzo y junio, y alcanza su apogeo entre noviembre y febrero; sus consecuencias en las temperaturas mundiales suelen ser más pronunciadas en el segundo año del episodio.

Los efectos de cada episodio de El Niño o La Niña presentan diferencias en función de su intensidad y duración, así como de la época del año en que se desarrolla y del modo en que interactúa con otros modos de variabilidad climática, como el dipolo del océano Índico.

Además, no todas las regiones del mundo se ven afectadas, e incluso dentro de una misma región, los efectos pueden ser diferentes. De hecho, por ejemplo en Argentina, si bien suele generar lluvias abundantes en la región pampeana y el Litoral, suele reducir las descargas en el NOA y las zonas más cordilleranas.

Asimismo, aun cuando las condiciones son neutras respecto al ENOS, pueden producirse fenómenos meteorológicos extremos.

La intensidad de un evento del ENOS es extremadamente decisiva, tanto si se trata de un episodio débil, moderado, fuerte o muy fuerte. Incluso un evento moderado de El Niño dispara las probabilidades de que se produzcan algunos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.

En este punto, la OMM recordó también que no utiliza el término “superepisodio de El Niño” porque no forma parte de las clasificaciones operativas normalizadas.

Asimismo, repasó que no hay indicios de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, sí es posible pensar que puede amplificar los efectos asociados porque los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las lluvias intensas, disponen de más energía y humedad a raíz del incremento de las temperaturas del aire y del océano.


Fuente: Infocampo

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